El concepto de "Zona de Desarrollo Próximo" (ZDP) , como parte de la teoría vygotskyana, da por supuesto que las funciones psicológicas superiores, características del ser humano, están originadas socioculturalmente. Es decir, que dichas funciones se establecen en el sujeto que aprende, a partir de su relación con otra persona, en la ZDP.
Podemos definir la ZDP como "la distancia entre el nivel de desarrollo real, determinado por la solución independiente de los problemas, y el nivel de desarrollo potencial, determinado por la solución de los problemas con la guía de un adulto u otro par más capacitado".
Podemos definir la ZDP como "la distancia entre el nivel de desarrollo real, determinado por la solución independiente de los problemas, y el nivel de desarrollo potencial, determinado por la solución de los problemas con la guía de un adulto u otro par más capacitado".
Una reconsideración posterior de la ZDP, es el concepto de andamiaje, acuñado por Jerome Bruner. Éste consiste en que el adulto o par más capacitado, parte del punto en que el niño se encuentra (nivel de desarrollo real) y va "tirando" de sus competencias, hacia una mayor eficacia y habilidad, dentro de su ZDP.
El adulto construye un andamio sobre el que se apoyan los logros del niño y su eficacia consiste en comprender el punto de partida del niño y armar una base consistente a la vez que diseña los movimientos que el niño puede seguir, de acuerdo a sus capacidades.
El rol del docente ideal, como así también la presencia dentro del aula (o ineteraulas), de alumnos más capacitados, (del mismo curso o de cursos superiores, a los que podemos denominar "padrinos" o alumnos "monitores"), debe apuntar a estimular la solución de problemas con el objeto de disminuir la brecha existente entre el desarrollo real y el potencial de cada estudiante, en una tensión elástica que avanza en el camino que va de la ignorancia y la dependencia, a la autonomía y la sabiduría.
El rol del docente ideal, como así también la presencia dentro del aula (o ineteraulas), de alumnos más capacitados, (del mismo curso o de cursos superiores, a los que podemos denominar "padrinos" o alumnos "monitores"), debe apuntar a estimular la solución de problemas con el objeto de disminuir la brecha existente entre el desarrollo real y el potencial de cada estudiante, en una tensión elástica que avanza en el camino que va de la ignorancia y la dependencia, a la autonomía y la sabiduría.
La filosofía de la enseñanza personalista, apunta en este marco a la adquisición lo más temprana posible por parte de cada estudiante, de los "autos" que conducen a la máxima eficiencia académica: autonomía, autocontrol, autodisciplina, autoestima, autocapacitación.
Cuanto menos tarden los estudiantes en su proceso de aprendizaje, en incorporar los "autos", más facilmente se acortará el "gap" (brecha) entre los dos niveles de desarrollo real - potencial, y menos necesaria se hará la presencia del docente.
Por eso insisto en el concepto de que el "docente ideal" es aquél en que luego de un proceso determinado, su presencia no es necesaria, porque ha logrado que su alumno se maneje eficiente, efectiva y eficazmente, con absoluta autonomía. Es decir, que ha logrado incorporar todas las destrezas, tecnologías, recurso y habilidades para avanzar con independencia en el camino de su formación integral.
A contrario del instruccionismo o conductismo que tiene como protagonista al docente, y del constructivismo, que tiene como protagonista al niño, el integracionismo considera que conforma el ámbito educativo una "multíada", compuesta por el alumno, sus pares "monitores", el docente, los contenidos pedagógicos, los recursos múltiples (destrezas, herramientas, herramentales, técnicas, tecnologías del intelecto, etc), y el entorno sociocultural.
© Luis Alberto Melograno Lecuna
CIEPB
Editorial Pueblo Blanco