Los Mundos Virtuales: El impacto tecnológico y la profundización de las diferencias sociales.
¿Cómo analizar objetivamente, y con "ojos de siglo XXI" (sin caer en las mismas especulaciones de futurólogos y politólogos), los alcances e implicancias que tendrán las nuevas tecnologías en la sociedad?
Más allá de nuestros juicios de valor a favor o en contra de los recursos tecnológicos, parece ser que los seres humanos hemos ingresado (a distintas velocidades, en diversos niveles de profundidad, y con diferentes posibilidades de acceso) a un mundo sometido a procesos irreversibles de globalización, de competencia feroz, a la "Era del Conocimiento como Valor Agregado", al siglo donde se termina el trabajo manual tal cual lo conocemos, a expensas del trabajo mental y de la tecnología que reemplazan a la mano de obra (es el "fin del trabajo" que crudamente describe Jeremy Rifkin en su libro homónimo), a la era de la tecnología cibernética y la telemática que han creado la realidad de los "living" virtuales en cuanto a "neoespacios metafóricos que la gente ha creado para vivir"?
Los pesimistas hablan de un "Neo Feudalismo", con características similares al medioevo, y donde el feudo amurallado se llama ahora "barrio cerrado" o "country privado", las milicias del feudo con sus catapultas, arcos, flechas y lanzas, ahora se llaman "seguridad privada" con sus sistemas tecnológicos de vigilancia, sus itacas y demás armas largas, y donde el saber que estaba reservado a unos pocos que tenían acceso a bibliotecas con sus incunables, es ahora el conocimiento al que tienen acceso los pocos que pueden ser usuarios de redes telemáticas. Del otro lado del feudo, el clima es patético: miseria, incultura, inseguridad…
Los optimistas hablan en cambio de un "Neo Renacimiento", del surgir de un nuevo tipo de ser humano, un nuevo Leonardo creativo, artista, artesano y científico, motor de un nuevo siglo signado por el desarrollo del Saber a su máxima expresión.
Una nueva era donde el ser humano se "humaniza", recuperando su dimensión trascendente, desarrollando su inteligencia y sus más altos valores, implementando una conciencia ecológica global, decidido a eliminar las miserias físicas y morales que han acechado durante siglos a la especie humana.
En este marco tan variado, nuevas culturas aparecen y se entremezclan o reemplazan o se reconvierten o simplemente conviven con otras culturas.
Por un lado podemos observar la cultura dominante, que se globaliza en la omnímoda presencia de los medios de comunicación (radio, TV, cine), y que hace que un adolescente de Rusia, Alemania o Argentina, use las mismas marcas de "jeans" y calzado deportivo, escuche la misma música y consuma el mismo "combo" de bebida cola y "comida chatarra".
Por otro lado, la cultura de la virtualidad real, con mundos virtuales que pueden hacerse tangibles a partir de la concreción de actividades entre "espíritus afines", que originadas en el ámbito de los bits trascienden su esfera y generan hechos en el mundo concreto de los átomos…
Lo maravilloso de la telemática es que plantea la posibilidad concreta de establecer una síntesis enriquecedora entre el "homo tipograficus" y el "homo videns".
Lo maravilloso de la telemática es que plantea la posibilidad concreta de establecer una síntesis enriquecedora entre el "homo tipograficus" y el "homo videns".
Es decir que no debería ser planteado como antinomia sino como complementación, como instancia superadora del divorcio entre la cultura televisiva, audiovisual, telemática y la cultura del texto en soporte papel.
Conforme se integren más ambas, mayor será la jerarquía intelectual del hombre frente a la máquina, ya que el grado de independencia del ser humano frente a fenómenos comunicacionales como la radio, la TV o Internet, está a mi entender en dirección proporcional con su grado de desarrollo cognitivo.
Por otro lado, una organización que puede contar con un simple LAN, puede optimizar su comunicación intra y extrainstitucional logrando altos niveles de eficiencia y eficacia.
La eliminación de gran parte de la papelería interna, la posibilidad de estar permanentemente on-line o simplemente el poder llevar un registro horario y diario mediante un programa de correo, de las conversaciones electrónicas mantenidas, pedidos, solicitudes, memos, son algunas de las ventajas de "estar conectados".
A esto se suma la posibilidad concreta de optimizar la labor diaria, utilizando los ordenadores personales en su sentido literal: aparatos que nos ayudan a organizar nuestra tarea, herramientas poderosas que incrementan nuestras posibilidades.
Además, existen las actividades que se pueden generar entre organizaciones. Por ejemplo, la realización de proyectos educativos entre escuelas en función de los respectivos currículos, el compartir e intercambiar experiencias docentes y recursos didácticos, son algunas de las tareas entre alumnos y/o docentes que se potencian utilizando recursos telemáticos sincrónicos y asincrónicos.
Dentro de la "contracultura" de la avanzada telemática, una de las premisas llevadas adelante en hechos concretos (y quizá la más importante), es la referente a la democratización y uso solidario de los recursos telemáticos.
Asimismo, una de las funciones prioritarias que a mi juicio debemos tener los hispanohablantes frente a los recursos tecnológicos, es que ya que de algún modo nuestros países han perdido el tren del hardware, al menos podemos dotar a estos medios (en los que predomina abrumadoramente la lengua inglesa), de todo nuestro bagaje cultural a partir de la presencia cada vez mayor de recursos en lengua castellana.
Además, existen las actividades que se pueden generar entre organizaciones. Por ejemplo, la realización de proyectos educativos entre escuelas en función de los respectivos currículos, el compartir e intercambiar experiencias docentes y recursos didácticos, son algunas de las tareas entre alumnos y/o docentes que se potencian utilizando recursos telemáticos sincrónicos y asincrónicos.
Dentro de la "contracultura" de la avanzada telemática, una de las premisas llevadas adelante en hechos concretos (y quizá la más importante), es la referente a la democratización y uso solidario de los recursos telemáticos.
Asimismo, una de las funciones prioritarias que a mi juicio debemos tener los hispanohablantes frente a los recursos tecnológicos, es que ya que de algún modo nuestros países han perdido el tren del hardware, al menos podemos dotar a estos medios (en los que predomina abrumadoramente la lengua inglesa), de todo nuestro bagaje cultural a partir de la presencia cada vez mayor de recursos en lengua castellana.
En este planteo, dotar a Internet de contenidos culturales y científicos en idioma castellano, debiera ser una tarea constante e irrenunciable.
Y aquí me detengo un instante en un punto crucial en la consideración del potencial tecnológico desde una visión democratizadora de la cultura que los mismos "cacharros electrónicos" facilitan.
Y aquí me detengo un instante en un punto crucial en la consideración del potencial tecnológico desde una visión democratizadora de la cultura que los mismos "cacharros electrónicos" facilitan.
Un discurso reaccionario (paradójicamente enarbolado por la cierta pretendida "cultura progresista"), es aquél que combate la tecnología por ir "en desmedro del aula de la tiza y el pizarrón".
A mi entender, y a la luz de las carencias cognitivas de alumnos y docentes en función de un nuevo siglo signado por la aceleración de los cambios, la educación virtual es la gran solución, la instancia socializadora para extender las posibilidades de acceso a conocimientos pertinentes, a la capacitación permanente en contenidos y destrezas a la mayor cantidad de personas.
Dicho de otro modo, si existe una verdadera revolución en ciernes, esa revolución es la que pueden proporcionar tecnologías como Internet, la universalización del saber, con recursos que cada vez son más baratos, mas rápidos, y de mejor calidad.
Dicho de otro modo, si existe una verdadera revolución en ciernes, esa revolución es la que pueden proporcionar tecnologías como Internet, la universalización del saber, con recursos que cada vez son más baratos, mas rápidos, y de mejor calidad.
Esta revolución de las comunicaciones y de la información, permite la posibilidad de la universalización del saber en proporciones netamente mayores de lo que ha sido en toda la hoistoria de la humanidad mediante recursos tradicionales
Si hay algo que le puede dar masividad a la capacitación del ser humano, es el uso apropiado de los recursos tecnológicos, de acuerdo a las posibilidades concretas de cada sociedad, de cada comunidad.
Si hay algo que le puede dar masividad a la capacitación del ser humano, es el uso apropiado de los recursos tecnológicos, de acuerdo a las posibilidades concretas de cada sociedad, de cada comunidad.
Por caso, recuerdo que un realmente eficiente sistema de educación a distancia, se gestó en un país, con la única presencia tecnológica de un ordenador 386.
Me refiero, obviamente, a Cuba.
En el otro extremo, se puede cursar íntegramente de modo virtual una carrera o un postgrado en la Universidad de Maryland, al módico precio de mil dolares mensuales, sin moverse uno de su casa, así viva en Mar del Plata o Pamplona (El tema es cómo consegir los dólares…)
En este fárrago de cambios sobre cambio, la relación medio/mensaje, desde "el medio es el mensaje" de McLuhan, pasó a la segmentación, en que el tipo de mensaje es el que define al medio ("el mensaje es el medio"), hasta llegar al paradigma de la competitividad multimedial con "el mensaje es el mensaje"
En particular para los países emergentes, el papel del docente es crucial en este nuevo siglo. Para cumplir acabadamente su misión, en un mundo tan peculiar como el que nos tocará vivir, y para no ser catalogado como un "analfabeto funcional" el docente del siglo XXI debe estar adecuadamente capacitado en primer lugar desde un horizonte axiológico, en segundo lugar desde el desarrollo de sus talentos y virtudes humanas, y en tercer lugar, profesionalmente en la constante incorporación de saberes y tecnologías para capacitar adecuada y pertinentemente a los futuros adultos de un mundo competitivo en cuanto a talentos, y escaso o nulo en posibilidades para quienes no hayan aquilatado la mayor cantidad y calidad de destrezas y herramentales.
El siglo XXI debe ser el de la educación y el de los docentes, pero sólo los docentes altamente capacitados tendrán posibilidades de ejercer su labor: docentes que dominen varios idiomas, que manejen recursos telemáticos, que tengan un amplio repertorio de destrezas y capacidades, para poder facilitar el acceso a las mismas a sus alumnos. Los otros, los docentes tradicionales, no estarán a la altura de su misión, traicionando el futuro de sus alumnos.
La irrupción en progresión geométrica de las nuevas tecnologías, ha hecho que los conceptos y divisiones entre enseñanza/aprendizaje, alumno/docente, infante/adulto también estén obsoletos….
¿Quién puede enseñar más y mejor a quién el uso de recursos tecnológicos?
¿Los grandes a los chicos, o los chicos a los grandes?
¿Quién duda que la globalización mass-mediática ha permitido que los niños y adolescentes tengan acceso a información que antes era resorte exclusivo de los adultos?
¿Quién duda que muchos adultos han bajado los brazos ante la avalancha permanente de nuevos recursos tecnológicos como Internet, con su carga de nuevos conceptos y contenidos, mientras que los niños los incorporan con toda naturalidad?
Ciertos detalles por cierto alarmantes, me hacen pensar que el problema de la incorporación de las nuevas tecnologías como catalizadores del proceso de enseñanza y aprendizaje, va más allá de las posibilidades ciertas o no de acceder a equipamiento, costos y velocidades de conexión adecuados: el problema fundamental, lo más complicado, es y será lograr el cambio cultural, la modificacion de esquemas mentales obsoletos, atados a visiones tradicionales de la educación, y por ende, inadecuados para afrontar los desafíos cognitivos de esta nueva época.
© Luis Alberto Melograno
© Editorial Pueblo Blanco
Prohibida su reproducción sin permiso del autor.
Ciertos detalles por cierto alarmantes, me hacen pensar que el problema de la incorporación de las nuevas tecnologías como catalizadores del proceso de enseñanza y aprendizaje, va más allá de las posibilidades ciertas o no de acceder a equipamiento, costos y velocidades de conexión adecuados: el problema fundamental, lo más complicado, es y será lograr el cambio cultural, la modificacion de esquemas mentales obsoletos, atados a visiones tradicionales de la educación, y por ende, inadecuados para afrontar los desafíos cognitivos de esta nueva época.
© Luis Alberto Melograno
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