A esta nota la publiqué en la revista Club y Countries.
En el misma se hace referencia a nuestra óptica integracionista, basada en la filosofía de la educación personalista, y el desarrollo de los "autos".
Todo ser humano necesita tener cuidados que le permitan vivir y desarrollarse.
Dentro de esos cuidados están los límites que los adultos necesitan poner a los niños y que ellos deben aceptar.
No todas las personas piensan lo mismo sobre el tema, y lo que para algunos es un límite imprescindible, para otros es una medida demasiado blanda, y para los restantes es sencillamente un mecanismo absolutamente represivo...
Los chicos necesitan saber qué cosas pueden hacer y qué cosas no, no obstante lo cual van a tratar de transgredir y probar cada vez qué pueden hacer y qué no.
Una función del adulto es precisamente recordarle los permisos y las prohibiciones.
Esta situación da un marco claro y seguro para poder moverse en el mundo.
Históricamente estos permisos y prohibiciones han variado y son, en muchos casos, causa del malestar de muchos adultos, pues no siempre se sabe qué hacer frente a una situación.
Esto ocurre frecuentemente y es percibido por el niño que trata de "sacar ventaja" de dicha situación.
En su desarrollo evolutivo, los niños pasan por dos claras etapas en relación con las normas: hay una etapa de moral heterónoma y otra de moral autónoma.
La autonomía moral se refiere a la capacidad de realizar juicios morales y de tomar decisiones uno mismo, independientemente de las recompensas, y teniendo en cuenta los puntos de vista de los otros.
Todos nacemos dependientes y heterónomos, y nos vamos volviendo cada vez más autónomos y por lo tanto, menos heterónomos, a medida que somos más capaces de gobernarnos a nosotros mismos.
Por eso la importancia de educar desde edad temprana en el concepto de "dominio personal".
La esencia de la autonomía es que los niños lleguen a ser capaces de tomar decisiones por su cuenta.
Autonomía no es lo mismo que libertad completa.
Autonomía significa ser capaz de tener en cuenta los factores pertinentes al decidir cual debe ser el mejor curso de acción a tomar.
No puede haber ninguna moralidad cuando uno sólo se atiene a su punto de vista.
Cuando uno tiene en cuenta los puntos de vista ajenos, ya no es libre de decir mentiras, romper compromisos o ser desconsiderado.
Lejos de la antipedagógica y obsoleta postura del látigo o la zanahoria, del premio o el castigo, un ser autónomo hace las cosas bien porque debe hacerlas, porque hace a su crecimiento integral, sin necesidad de que haya alguien vigilándolo dispuesto a retarlo o premiarlo.
La Filosofía de la Enseñanza Personalista que practicamos persigue precisamente el desarrollo en cada alumno, de los "Autos": Autonomía, Autocontrol, Autodisciplina, Autoestima.
Cuando un niño se incluye en una institución debe aceptar los límites que esta institución pone. En nuestro caso, los mismos están reflejados en la normativa interna con su contrato académico y sistema de honor, y en la implementación cotidiana de las pautas de convivencia individual y grupal.
La institución al encarar este tema considera la diferencia anteriormente enunciada en la evolución infantil y si bien se pide la sujeción a la norma puesta por el adulto donde el respeto hacia el otro es la matriz básica de las relaciones interpersonales, tiende a que los niños puedan regular sus conductas con sus pares a partir de un sistema de normas que ellos mismos construyen y sancionan.
Es así como cada dificultad que aparece en los grupos en relación con la tarea a hacer se remite al sistema de normas que ellos han armado bajo la coordinación del adulto, y se han comprometido a cumplir.
Se entiende que este sistema por ellos construido no puede violar ninguno de los límites puestos por los adultos, que figuran en el reglamento y en la filosofía de la institución, y que se sancionan al ser transgredidos.
Esto significa que institucionalmente hay espacios de aprendizaje referidos a las normas donde ellos pueden decidir y sancionar a su vez.
A este respecto el espacio de las Asambleas de Alumnos cumple un importante papel en relación con las transgresiones de los miembros del grupo y el malestar que esto provoca en sus pares.
(Ésta es solo una de las funciones de las Asambleas, que en realidad ofician de círculos de participación y calidad integral, ámbitos para reflexionar y filosofar, ámbito para la toma de decisiones )
Como reflexión final, dentro del concepto de innovación educativa y liderazgo del cambio, tanto alumnos como docentes co-gerencian el proceso de enseñanza y aprendizaje.
El respeto es y debe ser de uno y todos para con todos y cada uno.
También es cierto que el respeto al principio de autoridad es fundamental en toda organización que se precie de tal.
Dicho de otro modo, los alumnos aprenden desde el concepto de "Pensamiento de Orden Superior", a ser pensadores críticos y creativos, a defender sus posturas, pero quedando claro que hay cosas que no se negocian, y que todo planteo debe hacerse en un estricto marco de respeto, dado que papá, mamá o el docente, tienen y merecen su respeto jerárquico.
Un colegio no debe ser autoritario, ya que el orden impuesto de esa manera es un orden ficticio, porque no nace del autoconvencimiento.
Un colegio donde no se respetan las normas, tampoco es eficaz ni educa adecuadamente.
Un colegio eficiente es aquél equidistante de los anteriores, en el que se respeta el Principo de Autoridad y se respetan los derechos de alumnos y docentes como personas, lo cual no implica que cualquiera pueda hacer lo que se le antoje.
También se esfuerza en promover el ejercicio democrático del uso personal y grupal de la libertad con responsabilidad.
Un colegio de avanzada en estos aspectos, cree firmemente en el potencial de cada alumno para transformarse en ser humano pensante, competente, sensible, respetable por los otros y respetuoso de los otros, que hace y hará las cosas por su convencimiento de hacer lo correcto, y no por temor al castigo, o por la enfermiza búsqueda del premio, ya que el principal premio es hacer las cosas correctamente, con ética, perseverancia y pasión.